Ir al contenido
Aislamiento ValladolidInsuflado · Cubierta · SATE

Fachada SATE

Fachada SATE en Valladolid: aislar el edificio por el exterior y cortar los puentes térmicos

El sistema de aislamiento térmico por el exterior consiste en envolver el edificio con una capa aislante continua colocada sobre la cara exterior del muro, y protegerla después con una malla, un mortero base y un acabado. Es la solución más completa de todas las que existen, porque es la única que resuelve de verdad los puentes térmicos: los frentes de forjado, los pilares, los cantos de los balcones y los dinteles de las ventanas quedan por dentro de la envolvente y dejan de ser las líneas frías por las que se escapaba el calor y aparecían las manchas de humedad.

Paramentos y pendientes de un bajocubierta forrados de lana mineral antes de cerrar con placa.
Paramentos y pendientes de un bajocubierta forrados de lana mineral antes de cerrar con placa.

Tiene además dos virtudes que se valoran mucho en una vivienda ya habitada: no se pierde ni un centímetro de superficie útil interior, y la obra se ejecuta desde fuera, de modo que se puede seguir viviendo dentro con normalidad. A cambio es una intervención de mayor alcance que un insuflado, con andamio y con plazos de semanas. Trabajamos en la capital y en los 225 municipios de la provincia, y la primera visita no tiene coste.

Lo que cambia por fuera cuando la fachada engorda

Un SATE añade varios centímetros al grueso del muro, y ese dato, que parece anecdótico, es el que más trabajo da en la práctica. Todo lo que estaba a ras de fachada se queda ahora por detrás del nuevo plano, y hay que resolverlo pieza a pieza:

  • los alféizares de las ventanas se quedan cortos y hay que prolongarlos o sustituirlos, manteniendo el goterón;
  • los canalones y las bajantes se desmontan, se separan del muro y se vuelven a montar sobre el nuevo plano;
  • las rejas, los toldos, los soportes de aire acondicionado y las farolas necesitan fijaciones nuevas que atraviesen el aislante;
  • los cajones de persiana son uno de los puntos más fríos de cualquier fachada y conviene tratarlos a la vez que el muro;
  • el zócalo inferior recibe salpicaduras y golpes, y se remata con un material que no absorba agua ni se dañe con facilidad.

El soporte manda más que el panel

Antes de elegir un espesor o un acabado hay que saber si el muro aguanta lo que se le va a pegar encima. Se comprueba la adherencia del revestimiento existente, porque un monocapa que suena a hueco o una pintura que se desprende no sirven de base; se mide la planeidad, ya que las desviaciones grandes obligan a regularizar o a jugar con el espesor del adhesivo; y se buscan humedades, que son incompatibles con cerrar la fachada por fuera y deben resolverse antes. Si el soporte no da garantías, la fijación mecánica con espigas pasa de complemento a elemento principal, y eso se decide con el muro delante, no en un catálogo.

Un sistema, no una suma de materiales

La palabra sistema no es decorativa. Un SATE funciona porque el adhesivo, el panel, la espiga, la malla, el mortero base y el acabado están pensados para trabajar juntos y para moverse juntos con los cambios de temperatura. Mezclar componentes de procedencias distintas porque uno sale más barato es la forma más rápida de que aparezcan fisuras en los dos primeros inviernos, justo en las esquinas de las ventanas, que es donde el sistema más trabaja. Por eso la capa base lleva refuerzos en diagonal en los ángulos de los huecos y una malla de mayor resistencia en la zona baja, donde se reciben los golpes.

Sobre los materiales trabajamos con un compromiso claro: 25 años de garantía en los materiales empleados. Es un compromiso de la empresa sobre lo que instala, no una certificación ni un sello de tercero, y conviene distinguir las dos cosas. Lo que cubre, y lo que no, queda por escrito en la documentación que se entrega al terminar, porque una garantía que solo se dice de palabra no sirve de nada el día en que hay que invocarla.

La decisión en una comunidad de propietarios

La fachada es elemento común, de manera que un SATE no lo puede contratar un vecino por su cuenta: tiene que aprobarse en junta de propietarios, con las mayorías que la normativa de propiedad horizontal exija según el caso, y repartirse después conforme a los coeficientes de participación. Esto, que suele verse como un obstáculo, tiene una contrapartida importante: es precisamente en bloque donde el SATE rinde mejor, porque la envolvente queda continua y ningún vecino se queda con una franja fría entre dos tratadas.

Nuestro papel en esa fase es dar al administrador y a la junta lo que necesitan para decidir con información: estado real del soporte, soluciones posibles con sus diferencias, afecciones a elementos privativos como persianas o tendederos, previsión de andamio y de plazos, y la situación del edificio frente a las vías de financiación disponibles. Acudimos a la junta a explicarlo si hace falta. Lo que no hacemos es presentar números de ahorro cerrados para convencer a una votación.

Compatibilidad con otras ayudas además del CAE

Esta es la página donde más sentido tiene hablar de ello, porque una fachada completa rara vez se resuelve con un solo mecanismo. Por un lado está el sistema de Certificados de Ahorro Energético, que puede cubrir actuaciones de mejora previa comprobación de elegibilidad. Por otro está el programa estatal de ayudas a la mejora de la eficiencia energética en viviendas enmarcado en el Plan de Recuperación, que gestionan las comunidades autónomas y que en nuestro caso convoca la Junta de Castilla y León. Son mecanismos distintos, con requisitos distintos, y su compatibilidad entre sí depende de la convocatoria concreta y del momento en que se solicite, de modo que no debe darse por supuesta: hay que verificarla en la web oficial del ministerio competente y en la de la Junta antes de comprometer nada. Nosotros le decimos lo que vemos, le ayudamos con la documentación y le remitimos a esas fuentes, que son las que mandan.

Fachada SATE: preguntas frecuentes

¿Se puede vivir en casa mientras se hace el SATE?

Sí, es una de sus ventajas. Toda la obra se ejecuta desde el andamio exterior y el interior de las viviendas no se toca. Las molestias son las propias de un andamio montado durante semanas: ruido en horario de trabajo, menos luz en algunas ventanas y pérdida temporal de intimidad.

¿Cuánto aumenta el grosor de la fachada?

Varios centímetros, según el espesor de panel que se calcule para el edificio. Ese aumento obliga a prolongar alféizares, a reubicar bajantes y a revisar las fijaciones de rejas y toldos. Todo ello se detalla antes de empezar, para que nadie se lleve sorpresas.

¿Qué pasa con las humedades que ya tiene la fachada?

Se resuelven antes, nunca después. Cerrar por fuera un muro que tiene una filtración activa o una humedad por capilaridad es encerrar el problema. En la visita se identifica el origen y se dice con claridad qué hay que reparar previamente.

¿Qué cubre exactamente la garantía de 25 años?

Es un compromiso de la empresa sobre los materiales que instala, con su alcance y sus condiciones recogidos por escrito en la documentación de entrega. No es un sello ni una homologación de un organismo externo, y preferimos explicarlo así para que quede claro de qué estamos hablando.

Contacto

Fachada SATE: comprueba si tu vivienda es elegible

Con unas líneas basta: le llamamos para concretar la actuación y acordar una visita a la vivienda.

910 78 90 26
AISLAMIENTO VALLADOLID Y PROVINCIA
Pl. de España, 6, 47001 Valladolid
Cómo llegar y ficha de Google (se abre en una pestaña nueva)
Horario
Lunes – Viernes: 9:00 – 19:00
Correo electrónico
[À REMPLIR]
Bajocubierta terminada tras el aislamiento, lista para habitar.

Los campos marcados con * son necesarios para poder responderle.

LlamarReservar visita